Por años Samantha se había alejado mucho de la gente que la rodeaba, la muerte de su madre había sido un gran impacto para ella.
Samantha recordaba como si fuera ayer, el día que sucedió todo. Un 13 de Diciembre, justo antes de llegar fin de año. Aquel día todo para la joven había pasado tan normal, que ella no pensaba que terminaría siendo un día difícil de olvidar... Samantha tenía 15 años, algo recién cumplidos, solía ser muy apegada a su madre, era una joven muy amistosa y tierna.
Esa noche, a eso de las 8, ella se estaba alistando para ir a unos quince de una compañera del colegio, su mamá todo ese día se había encargado de arreglarla, ponerla preciosa para que impactara como siempre, cuando llego el momento de despedirse abraza a su madre y susurrándole le dice que la ama mucho, rápidamente se va al carro donde está el papá, quien la iba a llevar a la fiesta.
Pasadas las horas, Samantha no se sentía bien, la fiesta aunque era de las mejores que se iban a celebrar en la ciudad, ella no se sentía a gusto, a pesar de lo que ella estaba siendo, se queda ahí. Con solo pensar en el cariño con el que su madre había hecho el vestido, no pensaba desperdiciarlo lléndose de la fiesta. Llegando a las 12 y media, recibe una llamada del papá algo misteriosa.
George:
- Hola hija, ¿te puedes venir para la casa?
Samantha:
- Hola papá, esta bien.
- ¿pero qué pasó?
George:
- Tu mamá no se encuentra muy bien de salud, y quiero que te vengas.
Samantha:
- ¿Es muy grave?
- ¿Dime qué pasa?
- ¿pero qué pasó?
George:
- Tu mamá no se encuentra muy bien de salud, y quiero que te vengas.
Samantha:
- ¿Es muy grave?
- ¿Dime qué pasa?
George:
- Nada solo necesito que te vengas.
Aunque el papá le había dicho eso, por la cabeza de Samnatha pasaban mil cosas, a la vez pensaba que era uno de esos ataques de asma que le daban de vez en cuando a la mamá y que siempre al papá le tocaba ir a la clínica para que la controlaran. Pero había un presentimiento un poco más extraño que sentía ella, así que decide salir en busca de alguien que la llevará urgente para la casa, y consigue a un amigo que le hace el favor. Cuando la joven llega a la casa, no encuentra a su papá ni a su mamá, solo a su abuela, así que decide preguntarle a ella.
Samantha:
- ¿Dónde están todos?
Abuela:
- Hija, tu papá está llevando a tu mamá a la clínica, yo te voy a cuidar.
Samantha:
- No abuela, yo me voy donde está mi mamá.
En ese momento llega el tío Antonio por unas sábanas para la mamá de ella, así que Samantha corre a decirle.
Samantha:
-Tío, me voy contigo para donde mi mamá.
Antonio:
- Esta bien, vamos.
Al llegar a la clínica donde tenían a su mamá, Samantha no sabe qué hacer, todos corren en los pacillos, se encuentra a la tía Raquel y ella le dice que valla a ver a la mamá que está al fondo del pasillo a mano derecha. Al llegar allá, encuentra a su mamá en una camilla, sin poder hablar, su rostro transmitía miedo y una profunda tristeza, estaba pálida con sus labios morados, solo le hacia señas de que la ayudara a respirar. Samantha solía ayudarla a respirar alzándole las manos cuando se ponía mal. Pero esta vez no ayudaba mucho dicha ayuda.
Al rato, la recogen en una ambulancia para hacerle unas radiografías, la joven se queda en la sala de espera, con un presentimiento tan fuerte de que esta vez era diferente todo, llegaba la madrugada cuando la ambulancia y su papá llegan, traían en camilla a su madre, las radiografías habían salido mal, sus pulmones estaban llenos de agua y no se podía hacer nada. Samantha mientras bajaban a su mamá de la camilla, ella solo cerraba sus ojos, creyendo que todo lo que estaba sucediendo era mentira, pero no era así.
A los minutos llegan todos los hermanos de Samantha, mientras ella oye a todos como en eco, hasta que su tía de nuevo le dice que entre a ver a su mamá, así que ella sale caminado por el pasillo, que cada vez se le hacía más largo. Al llegar al fondo y voltear a su derecha, se encuentra una imagen difícil de olvidad para ella, casi imposible de borrar de su mente, cada detalle, cada gesto que veía en ese momento. Su padre se encontraba al lado de su madre, sobando su cabeza y cogiendo con otra mano, la mano de su madre, por otro lado, su abuela cogiendo sus piernas y abrazándolas, en cuanto a sus hermanos y sus tíos estaban a los lados. Cada uno llevaba un profundo dolor que se reflejaba en sus ojos.
Por su parte, Samantha que estaba parada en frente de todos miraba fijamente a cada uno, y por unos minutos que parecían eternos, miraba a su madre, quien estaba agonizando y con una mirada perdida que hizo entender a Samantha que hasta esa madrugada vería a su mamá viva. Pasado unos pocos minutos Samantha sale corriendo y justamente en el momento que ella sale corriendo, escapando de lo que estaba viviendo, su tía sale detrás y la coge, avisándole que acababa de morir su mamá.
Desde aquel momento en el cual había recibido aquella noticia, todo cambio en ella, con el tiempo había logrado distanciarse de todos, hasta tal punto de no abrir su corazón a sentimientos que podía generarse en ella.
La razón por la cual Samantha había cambiado, era el miedo, miedo de perder de nuevo a cualquier persona a la cual ella se acercara, miedo a sentir lo mismo que siento con la falta de su madre. Por esto, el escudo que decidió utilizar se fue transformando en soledad, en al exigencia en su mismo trabajo, pretendiendo con ello, no tener momento para nada más.
Por lo cual, el único lugar en el cual ella se sentir libre y podía estar segura, era una casa vieja que quedaba cerca de donde ella vivía , ahí iba cuando se sentía demasiado presionada por la vida que llevaba y se quedaba un día a dos días. El miedo la llevo a convertirse en una persona seca, sus sentimientos estaban envueltos en una armadura dura, controladora, exigente con ella misma con tal de no caer en la fragilidad que para ella era la forma más fácil de llegar a encontrar ese miedo.
Como dato oculto funciona bien, pero debes ahondarlo mucho más, no sé, tal vez si pones al personaje a recordar la relación con su madre, el momento en que la perdió.
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